Transcurso Cadivi (y no para pedir los dólares)

29 junio 2010 at 10:15 AM 1 comentario

Este cuento va a ser enumerado, porque es tan largo (y de hecho aún está “en proceso”) que si me dedico a dar detalles, no van a leer ni la mitad.

Dudé mucho. No sabía si escribirlo o no, pero lo cierto es que me dijeron tantas veces: “ay, mi amor, es que eso es así. No queda otra, hay que calársela”, que resolví “calármela” pero no sin antes dejar sentada mi opinión al respecto.

Sí es cierto que la premisa fundamental de este blog no es la queja por la queja, sino buscar y presentar soluciones; sin embargo, en este caso en particular, pedirle agilidad y apropiada Cultura de Servicio a todo un sistema enquistado de burocracia mal entendida durante décadas, parece una labor titánica.

Sí, a más de una “funcionaria” le dije: “un consejo, señorita: …” y me lanzaba mi retahila de sugerencias para que el usuario de las instituciones públicas padezca menos mal trato, no obstante, el partido de turno del Mundial y el BB Messenger resultaban mucho más interesantes que lo que yo tuviera para sugerirles. Total, para desperdiciar palabras al aire… mejor las redacto acá.

Última aclaratoria antes de empezar. Maltrato es: que no esté la información en sitios legibles de manera que el ciudadano deba hacer una cola sólo para preguntar; que al interrogar al servidor público, léase, servidor público, se reciba una respuesta desganada, sin atención y sin los correspondientes detalles que luego ellos mismos van a exigir (fotocopia de esto o aquello, el sellito aquí o allá); falta de celeridad porque es más chévere conversar con la jefa o con el marido por el celular; trato despectivo al usuario, como si lo que ellos hacen fuera un favor y no su labor; desinformación por parte de las distintas áreas de una misma organización, lo que obliga al reclamante o solicitante a desplazarse entre un departamento y otro innecesariamente y lo lleva a gestionar trámites que, posteriormente, no sirven y son desechados… en fin.

Ahora sí; el cuento:

1. El miércoles 23 de junio de 2010 intenté hacer una solicitud de divisas para viajes en www.cadivi.gob.ve y el sistema me lo impedía. Tras varios intentos, resolví meterme en “consulta de solicitudes”, aún sabiendo que yo nunca había requerido el servicio. Allí, me aparecieron dos remesas por 300 dólares enviadas a Colombia en enero de este año, a mi nombre y con todos mis datos (incluida la dirección de mi casa y mis teléfonos), pero dirigidas a unos padres que, por supuesto, no son los míos aunque les inventaron mis mismos apellidos.

2. Es un caso de usurpación de identidad.

3. Los trámites que debía hacer, en teoría, eran: a. Ir al banco a que me dieran una constancia de que yo no he realizado ningún trámite con Cadivi. b. Poner la denuncia en la sección de Delitos Informáticos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). c. Ir con eso a Cadivi. Y ya.

4. ¡Pues no!

En el Cicpc

5. Tras solicitar la constancia en el banco, que no fue tal porque finalmente las remesas se hacen en efectivo y no con tarjetas de crédito (además la remesa fraudulenta realizada en mi nombre fue hecha a través de Zoom), me lancé a la ex PTJ en la sede de la Avenida Urdante, Caracas.

6. Piso 4, dos mezzaninas, sin ascensor “porque estamos recién mudados, mami”. Me atendió el vigilante/comisario, le eché el cuento y me pasó a la sala de espera. Allí me visitó el Comisario número 2, le eché el cuento. “Espere aquí”. Me devolvieron al escritorio de recibimiento con la comisaria D.

7. – ¿Qué fue lo que le pasó?

– Pero… le acabo de echar el cuento a dos personas.

– Sí, ¡pero yo soy la que va a tomar la denuncia! -ojos de superioridad.

8. Otra vez el relato, en un bis continuo casi ad infinitum. Para que ustedes, que leen esto, no padezcan lo que yo, la síntesis es ésta: 4 horas, 240 minutos, 14.400 segundos porque la “funcionaria” no lograba entender lo sucedido y, para más colmo, ni siquiera hallaba qué preguntas hacerme para la sección de: “se le preguntó” / “contestó” de la bendita denuncia. Le sugerí algunas cuestiones y después de esa eternidad, logró imprimir la consabida carta de dos, léase, 2 páginas.

9. Huellas dactilares, firma y la frase, de verdad, de verdaíta, inesperada:

-Ay mami, ven el lunes porque es que me cuesta mucho imprimirla.

– ¿Qué? No chama, yo el lunes tengo que llevar eso a Cadivi.

– Bueno, ok, espérate pues.

– Como se ha tardado tanto, voy a bajar a comprarme un jugo.

– Es que estamos recién mudados. Es más, no deberíamos estar ni atendiendo al público pero bueno, con todo y eso lo estamos haciendo, -otra vez, ojos de superioridad, casi sugiréndome que le diera mis sentidas gracias-. ¡Quédate ahí, que ya te la saco!

(Mi pensamiento: ¿y más o menos para qué me ibas a hacer venir el lunes? ¿no y que te costaba mucho imprimirlo?).

Este post continúa… eventualmente.

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Boicoteemos

1 comentario Add your own

  • 1. Vanessa Mata Valerii  |  30 junio 2010 en 3:42 PM

    Querida Valentina, lamentablemente en nuestro país se conocen los derechos, pero jamás los deberes.

    Los empleados públicos (la mayoría) saben que tienen derecho a cobrar mensualmente, pero desconocen el sentido de su labor y la importancia de su gestión en el sistema. Espera… Hablé de “sistema”. Primer problema… El sistema no funciona.

    Hoy, tras todo el trajín que implica la elaboración de las carpetas de Cadivi, no pude entregarlas porque -a pesar de tener un número para ser atendida y estar sentada en el escritorio de la promotora- yo no tenía una cita hecha (cosa que la promotora de la semana pasada, a quien le pedí con detalles los pasos para consignar mis carpetas, nunca me mencionó).

    Si el sistema no fuera tan egorroso, agotador y frustrante, devolverme y pedir la cita por Internet habría sido una tontería. Pero a estas alturas del partido, pues… Casi me echo a llorar. Sin contar que me mandaron a ir a la agencia de viajes para que sellaran allá cada una de las seis copias del pasaje electrónico que adjunté.

    En fin… El sistema, los malos tratos, la desorganización, falta de coordinación y afines nos tienen a todos estresados, con mal humor y queriendo emprender la huida de este país.

    Abrazos. Excelente post. Espero los demás.

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